El modelismo ferroviario es un hobby que ha acompañado a varias generaciones de aficionados en España y en todo el mundo. Lo que en sus inicios eran trenes de hojalata pensados como juguetes fue evolucionando hasta convertirse en una afición compleja, capaz de unir creatividad, técnica y pasión.
En España, nombres como Payá, Electrotren o Ibertren forman parte de la memoria colectiva. Estas marcas acercaron el ferrocarril en miniatura a miles de hogares y contribuyeron a que muchos descubrieran un mundo fascinante. Gracias a ellas, niños y adultos pudieron iniciarse en una afición que con el tiempo fue creciendo en detalle y realismo.
El atractivo del modelismo ferroviario reside en su capacidad para combinar múltiples disciplinas: manualidades, escenografía, pintura, electricidad, electrónica o programación. Cada maqueta refleja la personalidad y los intereses de su creador, ya sea en un sencillo circuito ovalado o en un complejo trazado digital con varios niveles.
Hoy, el modelismo ferroviario sigue siendo un espacio de encuentro entre generaciones. Más allá de las marcas y de la evolución técnica, mantiene su esencia: recrear en miniatura la magia del tren y ofrecer horas de creatividad, aprendizaje y disfrute personal.